Seamos sinceros

Seamos sinceros: escribir un libro de poesía es inútil, probablemente. Ante todos los problemas terribles que asolan a la humanidad entera hoy en día, unos versos no conseguirán remover conciencias. Se han denunciado las injusticias y se ha hecho público y se ha descrito el sufrimiento de las víctimas en innumerables ocasiones y a pesar de todo aún hoy en día muchas personas justifican la guerra como medio lícito de conseguir la democracia en un país, o los golpes de Estado como mecanismo aceptable para imponer orden o conseguir que fluya el cobre, o cualquier otra materia prima, hacia los países industrializados. Seamos sinceros: buena parte de la humanidad considera un mal menor el sufrimiento de otros seres humanos. Esta es la realidad: para buena parte de la humanidad, la dignidad humana es circunstancial, puede que haya objetivos, intereses, metas, ideales, por los que merezca la pena sacrificarla, por los que merezca la pena sacrificar a no pocos seres humanos. Seamos sinceros: para muchos seres humanos, los ideales no son más que herramientas para crear consciencia de tribu, que es donde realmente se sienten cómodos no pocos seres humanos. En la tribu. Ante esta situación, unos versos puede que no decanten la balanza, pero sí pueden significar la diferencia entre la dignidad y la miseria. Escribo para que la muerte no tenga la última palabra, decía Cervantes. Hay mucho más que un deseo de trascendencia en estas palabras: hay un deseo de recuperar la palabra frente al horror, y hacerla nuestra y construir con ella nuestra posición en el mundo, y no desaparecer en el silencio y la ignominia. Si no hablo, ¿en qué me diferenciaré de los responsables del horror? No seré más que un animal que transige con la enorme inercia de lo cotidiano y que se dedica exclusivamente a sobrevivir y a intentar propagar sus genes. No quiero transigir. No quiero permanecer más tiempo en el silencio. Quiero escribir, trazar sobre el papel una frontera y construir así un país inexpugnable. Decir luz, y no ser cómplice.

1 comentario:

  1. Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos considerados pueda cambiar el mundo. Verdaderamente , eso es lo único que lo ha logrado. Margaret Mead

    ResponderEliminar