domingo, 29 de septiembre de 2013

EL TESTIGO




No estás en los libros.
Pero yo aquella noche tenía insomnio
y asomado a la ventana te vi correr por las calles
y esconderte entre los huertos.
Sólo era un niño con insomnio
pero tu huida me enseñó más sobre el mundo
que profesores y libros.
Hoy ni eres letra, pero no te olvido:
yo aquella noche tenía insomnio
y asomado a la ventana miraba
aburrido el mundo. Al día siguiente
ya no era un niño.

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