domingo, 22 de septiembre de 2013

PAGAN BIEN







Pagan bien patronos y políticos con la excusa del orden
a policía y milicia, mercenarios y molicie.
Muchachos violadores o centinelas o tontos o francotiradores
maltratadores y asesinos
mejor pagados que los campesinos.
Tienen brazos, tienen piernas, tienen ombligo y tienen armas.
Incluso tienen ojos y a veces hasta frío y hambre.
¿Qué esperabas? ¿Dragones, ogros, ratas asomando
por su boca? Algunos incluso tienen hijos
y celebran fiestas en familia.
Luego en el trabajo hacen gestos, escupen
y se despreocupan de los dioses,
que de tú a tú hablan desnudos a los truenos
y utilizan las barajas para atentar contra el azar o escribir postales.
Lanzallamas les gustaría hacer con sus escupitajos
y fluorescentes en su entrepierna substituyen
mil silogismos necesarios para narrar
lo que otros llaman emociones. No tienen labios
por donde agarrarlos porque no esperan llegar hasta mañana
y sus botas pisan el mundo y punto.
¿Frecuentan libros? Por supuesto: ellos son
su propio poema no escrito, la obra culminante
de un artista ciego llamado caos. Y la escritura
es siempre para otros, a ellos les basta una bala,
un corazón ajeno y un poco de ajo a tumba abierta
hacia el centro de la sangre para crear buena literatura.


Les ha inventado el hombre para la guerra
y la tiranía del hambre y el deseo hace el resto.
Lo peor del ser humano se paga bien
cuando cae la noche.


Tienen brazos, tienen piernas, tienen ombligo y tienen armas.
No son buenos samaritanos, son mercenarios y soldados,
trabajadores eficientes, hormigas de un ejército convencido.
No son demonios, no son raros: son niños (todos jugaron),
son hombres (tienen frío, a veces), son padres, son madres
(algunos incluso amaron),
¿soy yo, eres tú? Vecinos, amigos y algún que otro hermano.

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